Reseña: El color de la luz

De modo que, si él no pensaba pintarla más, porque ya no la veía, a ella no le quedaba más remedio, para recuperarse a sí misma, que recuperar el cuadro perdido de Martín Pendragón. Y aquel día se juró que no se moriría sin lograrlo. En ello le iba la vida. Y la expiación.

el color de la luz

silueta2Tenía este libro pendiente desde que se publicó, en febrero pasado, pero había algo que me retenía, que me gritaba que necesitaba el momento oportuno, sentirme tranquila conmigo misma, en paz, y estar dispuesta a leerla sentada en el sofá, descalza, en camisón, a solas, con una pequeña y agradable luz que iluminase únicamente las páginas, nada más, el resto sumido en la oscuridad de una noche que prometía una historia… increíble.

sinopsis

Una novela intimista, construida con maestría, que explora diversos tiempos y lugares (España, la Guerra Civil, el París de los años veinte, Nueva York…) y plantea una historia de amor descarnado, imposible por la propia naturaleza humana, por la inseguridad, por el miedo…, por la incapacidad de reconocer que tal vez el error fue no amar.

«La tarde de otoño estaba fresca. La humedad de la lluvia aún pendía del aire. Las hojas caídas se arremolinaban en las aceras del bulevar de su vieja ciudad. Martín y Blanca Luz empezaron a caminar, el uno al lado del otro, como aquella otra tarde en que volvieron juntos a casa por primera vez, no demasiado deprisa, disfrutando del paseo y de la atmósfera que se esponjaba a su alrededor.»

Blanca Luz Miranda es una empresaria de éxito. Su objetivo: amasar una gran fortuna para comprar arte. La adquisición, en una subasta de Nueva York, de uno de los cuadros más inquietantes del pintor Martín Pendragón cumplirá el sueño de esta anciana de ojos enigmáticos. En esa misma sala una periodista observa la escena con interés, está convencida de que tras ese pago millonario se esconde un secreto y hará todo lo posible por descubrirlo. Lo que no sabe es que será Blanca Luz quien decida cómo se escribe su historia.

Una novela llena de matices, veladuras, fricciones, secretos, que nos descubre que toda obra de arte esconde una historia que puede redimirnos.

reseña

El color de la luz es un libro muy bonito, posee cierto aire de secretismo idóneo para los más curiosos y relata dos historias en una: una periodista con instinto infalible busca lo que se esconde tras el hecho de que una anciana, conocida gerifalte de un imperio textil, haya pagado veinte millones de dólares en una subasta en Nueva York por la obra cumbre de Pendragón, que por muy maravillosa que fuese, tal cantidad de dinero era demasiado. Lo que la periodista desconoce, y que irá descubriendo poco a poco gracias a una petición de la anciana, es todo lo que se cuece tras ese cuadro en particular, la segunda historia, la historia de Pendragrón y su musa. Historia, arte y sentimientos se suceden entre unas líneas que no pueden ser más cuidadas, y gracias a una pluma que no puede ser más extraordinaria.

París, Nueva York, la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Civil Española son los magníficos enclaves donde se desarrolla la novela. La autora une presente y pasado para componer una obra de narración exquisita, que cuenta el amor, más que imposible lo definiría como complejo, por culpa de las odiosas inseguridades que acechan a las personas de manera implacable, entre un pintor y su musa, y que otorga una importancia señorial a los detalles –aquí he de felicitar con mayor énfasis a Marta Quintín porque ha sabido transportar al lector al verdadero ambiente, e incluso pensamiento, de un auténtico artista–.

Siempre he creído que los artistas –pintores, escultores, escritores…– observan el mundo a través de la magia, una magia que les crea una particular sensibilidad que los hace únicos, diferentes. Así es Martín Pendragón, especial desde niño, incapaz de no dibujar en cualquier superficie, incapaz de reprimir su magia, incapaz de no aceptar la ayuda de Francisco Miranda, el maestro que decide concederle el empujoncito que precisa para poder volar, el padre de Blanca Luz. Oh, Blanca… ¡qué tontos somos cuando nos dejamos vencer por el miedo!

El color de la luz es una historia clásica, de la vieja escuela, de esas que perdurarán en el tiempo como una novela “de las de siempre”, entrañable, que te abraza desde el principio con tanta calidez que, al terminarla, sientes vacío, aunque es un vacío que, al mismo tiempo, te roba una sonrisa… una sonrisa de verdad, de esas que no se desvanecen durante unos interminables y hermosos segundos y que surge cada vez que tus ojos se cruzan con el lomo del libro cuando fijas tu vista en la estantería, algo inevitable, sencillamente porque, ¿quién no querría saber cuál es el color de la luz?

firma Sofía

 

2 comentarios sobre “Reseña: El color de la luz

  1. ¡Increíble reseña!

    He visto que Marta compartía tu opinión en Twitter y no he podido evitar entrar. Comparto al 120% todo lo que dices. Cuando me ofrecieron leer esta novela, no dudé un instante a la hora de hacerlo. No miento si digo que es de lo mejor que he leído este año. Para mí, tiene todo lo que se le puede pedir a un libro; personajes firmes, una ambientación impresionante, una narrativa exquisita… Espero que este sea el “inicio” de una carrera sin final.

    ¡Un abrazo!

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