Reseña: Si me quieres, no me dejes ir

Es como cuando coges las piezas de un puzle y te vuelves loco porque no consigues encajarlas y entonces las fuerzas unen un trocito de cielo con la punta de la cola de un gato…

 si me quieres, no me dejes ir

silueta2Buscando un romance por Amazon, descubrí, por casualidad, la novela Hay algo en tus ojos, de Amabile Giusti. No conocía a la autora y la sinopsis me llamó mucho la atención, por lo que investigué y me di cuenta de que ese libro era la segunda parte de Si me quieres, no me dejes ir. Adoro las bilogías, trilogías y series, sobre todo si en cada libro se desarrolla una historia de amor distinta, no de los mismos protagonistas del anterior, sino de personajes secundarios que van saliendo en esas novelas, y si están completas, mejor, así no tengo que esperar mucho. Acabo de terminar el primero, Si me quieres, no me dejes ir, el que reseño aquí, y solo diré que no tardaré en leer el segundo…

 sinopsis

En el amor, como en la ciencia, el magnetismo de los polos opuestos puede ser irresistible.

Ella: A sus veintidós años y tras una infancia marcada por una trágica pérdida, Penny tiene un montón de sueños que no podrá realizar. Vive en un barrio miserable con su abuela, a la que cuida mientras subsiste gracias a sus dos trabajos. Solo un mechón de pelo teñido y su extravagante manicura dejan entrever su espíritu inconformista…

Él: La vida no ha tratado bien a Marcus, y él un día decidió no tratar bien a la vida. Imponente, misterioso, de gesto amenazador y músculos esculturales, expresa su rabia mediante la mirada gélida de sus ojos grises y la vulgaridad de sus palabras.

Un destino: Dos seres tan opuestos no pueden quererse, solo tratarse con hostilidad y desconfianza… ¿O acaso acabarán cediendo a la fuerza de los sentimientos y verán que cuando quieres a otra persona, no puedes dejarla ir?

reseña

Penny vive con su abuela, Bárbara, pero todos la llaman Barbie, en un barrio horrible y con dos trabajos para poder sobrevivir. No tiene amigos, se dedica por entera a cuidar de Barbie y, encima, un hombre se ha obsesionado con ella, Grant, y la persigue como un verdadero psicópata maltratador. Una noche, llega corriendo a casa, huyendo de Grant, y se topa con su nuevo vecino, un tipo que da bastante miedo por lo grande que es y por los tatuajes que decoran su cuerpo, Marcus, que acaba de salir de la cárcel por matar a un hombre, pero en defensa de su novia, Francisca, quien sigue aún entre barrotes. Penny queda encandilada de Marcus, pero no lo demuestra, sus mechones pastel y sus uñas pintadas con osos pandas transmite su esencia: una chica llena de sueños, diferente, inconformista y muy especial, una chica que no se escandaliza ante nada, orgullosa y digna, que no duda en ayudar desinteresadamente a cualquiera, algo con lo que choca continuamente con Marcus, un hombre que cree que todo tiene un precio, por muy insignificante que sea el “favor”. Pero no todo es eso… ¿Qué pasará con Grant?, ¿y con Francisca?

Penny es especial, las risas te salen solas gracias a ella, desprende una ternura increíble, cuenta con una personalidad única y su actitud inconformista ante las circunstancias de la vida, a pesar de que cree que nunca cumplirá uno solo de sus sueños, me ha conquistado. Cuando te cruzas con una persona así, es imposible alejarse, ¿verdad? Su vida no es fácil, tampoco lo fue en el pasado y su futuro es incierto, en el mal sentido. La autora logra que el lector empatice enseguida con Penny, es algo inevitable, se mete en tu corazón desde el primer instante. Y Marcus… Bueno, en alguna ocasión he querido arrearle una somanta de palos, como diría mi abuela, pero entiendes su actitud, porque, si la vida de Penny es triste y complicada, la vida de él no tiene definición, tampoco en el buen sentido. Son dos luchadores que se merecen cosas buenas, que se merecen ser escuchados y que se merecen un final digno de un cuento de hadas, pero un cuento de hadas hecho para ellos, un cuento de hadas diferente, único y especial, como solo Penny y Marcus son.

Es una historia que cuenta la cara dura de la realidad, que te hace pensar que, a veces, no todo es lo que parece, que algunas personas llevan un gran caparazón, bajo el que esconden su dolor, personas que, gracias a las indicadas, se aferran, aunque lo nieguen, a un mínimo resquicio de valentía para, en efecto, lograr lo que quieren, lo que anhelan en lo más profundo de su ser, lo que de verdad se merecen. Es una historia que me ha hecho sonreír, soltar alguna carcajada incontenible y sentir cada emoción que transmite la autora con un lenguaje idóneo para la novela en sí.

¡A por Francisca que voy!

firma Sofía

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